Tipos de radiación solar, ¿sabes cómo pueden afectar a tu piel?

El sol, con moderación, ejerce efectos beneficiosos para el organismo, como la producción de Vitamina D, la mejora de ciertas patologías cutáneas y la mejora en el estado de ánimo. Sin embargo, una exposición incontrolada y sin protección, puede ocasionar graves consecuencias para la salud de tu piel.

Desde Green Cornerss queremos concienciaros sobre los daños que van a ejercer cada uno de los rayos solares en nuestra piel y la importancia de protegernos frente a todos ellos, utilizando fotoprotectores de amplio espectro como nuestro Protector facial mineral SPF50

Tipos de radiación solar:

La radiación solar es una forma de energía que emana del sol en forma de luz y calor, se encuentra formada por diferentes tipos de rayos con distintas longitudes de onda. El espectro electromagnético de la radiación solar que llega a la tierra va desde la luz infrarroja, la menos energética, hasta llegar a la ultravioleta, la más energética de todas. 

La radiación ultravioleta (UV) es una de las que más nos preocupa para el cuidado de la piel, esta radiación es invisible al ojo humano y comprende las siguientes: UVB, UVA y UVC.

UVC (200 – 280 nm)

Estos rayos no consiguen atravesar la capa de ozono, y por lo tanto no van a llegar a la atmosfera ni afectar a nuestra piel.

UVB (290 - 320 nm)

La radiación UVB es la más energética y penetra en la capa más superficial de la piel (epidermis). Es la causa principal del eritema solar (quemaduras) y uno de los principales factores de riesgo del melanoma y otros tipos de cáncer de piel. Es el responsable del bronceado ya que induce la formación del pigmento responsable del bronceado, la melanina. Por otro lado, estos rayos nos van a provocar inmunosupresión, es por esto que en verano son tan frecuentes los herpes labiales en personas propensas.

El factor de protección solar o SPF hace referencia a la protección del producto frente a este tipo de radiación. 

UVA (320-400 nm)

La radiación UVA es menos energética que la UVB pero presenta mayor capacidad de penetración en la piel. Esta radiación provoca daños en la piel a largo plazo, es la principal responsable del fotoenvejecimiento cutáneo, provocando un aumento en la degradación del colágeno y la elastina, favoreciendo la aparición de arrugas profundas, poros dilatados, manchas y flacidez. También tiene parte de responsabilidad en desarrollar cáncer de piel a largo plazo. Además, es responsable de las alergias solares y reacciones fototóxicas.

Presenta una intensidad constante durante todo el día y además, es capaz de traspasar las nubes y la mayoría de las ventanas, por esto es importante protegernos a diario, aunque no sea verano.

Cuando en los envases vemos un símbolo de UVA rodeado nos está indicando que el protector solar nos protege al menos 1:3 parte del SPF frente a la radiación UVA.

Luz visible (350 - 750 nm)

La radiación visible es la responsable de que el ojo humano pueda ver los colores. Penetra profundamente, de hecho, un 20% de la radiación llega hasta la hipodermis. Dentro del espectro de la luz visible tenemos la luz azul, que además de ser emitida por el sol, también la emiten las pantallas de ordenadores, móviles o tablets. La exposición prolongada a este tipo de radiación puede afectar a la producción de melanina, el pigmento responsable del color de la piel, y contribuir a la aparición de manchas o hiperpigmentaciones, además de provocar daño oxidativo.

IR-A (750 nm - 1 mm)

La radiación infrarroja constituye la mayor parte de la radiación total que recibimos desde el sol. Es la radiación que nos aporta la sensación de calor, siendo el causante de los “golpes de calor” e insolaciones. Contribuye también a la creación de radicales de oxígeno (RoS), los principales responsables del envejecimiento. Además, participa en la alteración de las fibras dérmicas, lo que conlleva a la pérdida de elasticidad y firmeza en la piel.

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