TRATAMIENTO DE LAS CICATRICES

Las cicatrices son lesiones cutáneas, consecuencia del proceso de reparación como respuesta natural del cuerpo, de una zona dañada. Las cicatrices poseen un aspecto distinto al resto de la piel y también son menos resistentes.


En muchos casos su presencia se debe a la falta de un tratamiento inmediato
después del traumatismo o cirugía. Por ello, es esencial que cuides de una herida durante la etapa de regeneración. 
Antes de comenzar con el tratamiento, lo primero es que identifiquemos el tipo de cicatriz que tenemos, para así proporcionarle el cuidado adecuado.

Entre las más conocidas, podemos destacar:

  • Hiperpigmentadas, donde aparecen manchas de piel más oscura, cuya solución principal es el uso de cremas despigmentantes.
  • Hipopigmentadas, donde la piel tiene un color más claro de lo normal, y la solución a este problema está en la difícil producción de melanina para que coloreen de nuevo esa zona. Esto se puede conseguir a partir de cremas con derivados de prostaglandinas, que ayudan a la síntesis de la melanina.
  • Atróficas, con aspecto hundido o deprimidas en la piel, cuyo tratamiento se basa en la estimulación de la producción de colágeno y elastina, que actúan rellenando parcial o totalmente la cicatriz.
  • Hipertróficas y queloides, de color rojo o morado y abultadas. La diferencia entre éstas está en que la segunda se extiende a lo largo y a lo ancho y la primera se mantiene en una única zona. La solución está en aplicar presión en la zona afectada con parches de silicona, con el fin de reducir el flujo sanguíneo en esa zona, para ralentizar la excesiva producción de colágeno, causante de estas cicatrices.

Una vez conocemos el tipo de cicatriz que tenemos, podemos combinar unas cuantas técnicas para hacerlas desaparecer o reducir su tamaño, siempre que previamente, lo hayamos consultado con un médico especialista. 

Nosotros te traemos algunas recomendaciones y pasos a seguir para prevenir y mejorar el aspecto de tus cicatrices:

 

  1. Antes de la aparición de la cicatriz: una adecuada limpieza y cuidado de la herida, evitará la aparición de cicatrices.
  2. Si ya tenemos la cicatriz, aplicar una crema hidratante puede ayudar a su hidratación y cuidado. La crema hidratante de Avena posee unos ingredientes activos, como son el aceite de jojoba, con propiedades regenerativas y reestructurantes, el aloe vera, con propiedades calmantes y refrescantes y la manteca de karité, con propiedades reparadoras y cicatrizantes, ayudaran a reducir la ciatriz y además aliviaran el picor de la misma.
  3. Proteger la piel lesionada frente a la fricción. Evitar el roce con otras partes del cuerpo o tejidos que puedan dañarla.
  4. Finalmente, no olvides nunca la protección solar, dado que la exposición a la radiación UV puede empeorar el aspecto de la cicatriz.

Y ante todo, no olvides que el proceso de eliminación de las cicatrices es lento y requiere de constancia en la aplicación del tratamiento. No te desanimes si en unos días no ves un cambio instantáneo, no cambies de producto y verás como los resultados aparecerán.

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